Inicio / Capítulo 4: Agujeros negros (V5.05)
El núcleo de un agujero negro no está vacío. Es un mar de filamentos extremadamente denso, cruzado por zonas de cizalla y puntos de reconexión. Los filamentos intentan enrollarse una y otra vez, pero rara vez se sostienen; aparecen fugazmente como partículas inestables y luego se rompen. Sus restos inyectan perturbaciones de banda ancha y baja amplitud que agitan el núcleo de forma constante: esa “ebullición” es a la vez resultado y combustible del sistema.
I. Imagen de base: caldo espeso, cizalla y puntos de destello
- Caldo espeso: La densidad es tan alta que viscosidad y elasticidad actúan a la vez; el flujo se comporta como una sopa pesada y ondulante.
- Zonas de cizalla: Láminas adyacentes se desplazan a velocidades distintas, acumulan tensión y disparan reescrituras estructurales.
- Puntos de reconexión: Cerca del umbral crítico, los enlaces entre filamentos se reconfiguran con rapidez; cada evento convierte tensión almacenada en paquetes de ondas, calentamiento o flujos de mayor escala.
II. Tres niveles, del micro al macro
- Escala micro — segmentos y bucles pequeños: Los segmentos se agrupan y tratan de cerrarse, pero la alta tensión y las perturbaciones densas los desestabilizan pronto. Sobreviven apenas como partículas inestables y se deshacen.
- Escala meso — franjas alineadas por cizalla: La cizalla endereza las ondulaciones microscópicas en una dirección preferente y las ordena en franjas; delgadas superficies de deslizamiento cargan y descargan esfuerzo de forma cíclica.
- Escala macro — celdas de afluencia: Varias franjas confluyen y forman unidades voluminosas que derivan, se fusionan y se dividen, fijando el ritmo global y el reparto de energía del núcleo.
Los niveles se encadenan: los bucles fallidos alimentan con materia y ruido a las franjas meso; el orden meso sirve de armazón a las celdas macro; la recirculación macro comprime de nuevo la energía hacia lo micro y cierra el ciclo.
III. Partículas inestables: generar, romper y volver a agitar
- Generación continua: La gran densidad y la tensión empujan de manera sostenida a los segmentos a enrollarse; muchos nacen al borde del umbral y apenas persisten como partículas inestables.
- Ruptura rápida: La tensión externa crece, la cadencia interna se frena y abundan paquetes perturbadores con fases mezcladas; en conjunto precipitan el colapso de los enrollamientos de vida corta.
- Inyección de ruido de base: La desintegración dispersa perturbaciones de banda ancha y baja amplitud que el núcleo absorbe y amplifica enseguida, creando nuevas fuentes de agitación.
- Realimentación positiva: Más partículas inestables generan más ruido de base y ese ruido rompe con mayor facilidad los enrollamientos nacientes. La ebullición se mantiene por sí misma.
En síntesis: el núcleo no es “sin enrollamientos”, sino “con intentos constantes que se rompen constantemente”. El residuo no es ruido accesorio, sino combustible principal de la ebullición.
IV. Ciclo de materia: extraer, devolver y reescribir
- Extraer: Aumentos locales de tensión y convergencias geométricas estiran el material del mar y lo ordenan en segmentos.
- Devolver: Los segmentos que superan su tolerancia regresan a una fracción más difusa del mar.
- Reescribir: Cizalla y reconexión reconfiguran de forma continua la conectividad; se abren canales nuevos y se cierran otros, y la forma global deriva lentamente.
- Doble composición: Coexisten un flujo direccional coherente, que actúa como esqueleto, y un ruido irregular de banda ancha, que desempeña el papel de “calor”. Su equilibrio fija la plasticidad instantánea.
V. Balance energético: almacenar, liberar y transferir — en bucle
- Almacenar: Curvatura y torsión atrapan la tensión como “energía de forma” en la geometría filamentaria; las franjas de cizalla actúan como resortes que se endurecen al estirarse.
- Liberar: La reconexión desbloquea esa energía en paquetes de ondas y calor; la ruptura de enrollamientos fallidos también disipa energía y alimenta el ruido de base.
- Transferir: La energía viaja entre escalas: paquetes microscópicos nutren las franjas; la recirculación macroscópica empuja de nuevo hacia lo micro.
- Bucle cerrado: El trío almacenar–liberar–transferir se repite y mantiene activo el núcleo sin alimentación externa continua; un aporte externo puede reforzar el bucle, pero no es imprescindible.
VI. Rasgos temporales: intermitencia, memoria y recuperación
- Intermitencia: Reconexiones y rupturas aparecen en salvas, no a cadencia uniforme.
- Memoria: Tras un evento fuerte, el ruido de base permanece elevado un tiempo, lo que facilita el fallo de nuevos enrollamientos.
- Recuperación: Si el aporte externo decae, las franjas de cizalla se relajan hacia tensiones menores y el ruido desciende, aunque raras veces hasta cero.
VII. En síntesis
El núcleo funciona como un “agitador” auto-sostenido. Los filamentos tratan de enrollarse y se rompen sin pausa; franjas de cizalla y puntos de reconexión enlazan las escalas; la tensión circula entre almacenamiento, liberación y transferencia. La desintegración continua de partículas inestables inyecta el mismo ruido de base que, a la vez, resulta de la ebullición y la mantiene.
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Atribución (sugerida): Autor: 屠广林|Obra: «Teoría del filamento de energía»|Fuente: energyfilament.org|Licencia: CC BY 4.0
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Información de versión: Primera publicación: 2025-11-11 | Versión actual: v6.0+5.05